Desde San Luis Potosí hacia los escenarios internacionales, Rodolfo Ornelas ha construido una carrera que refleja talento, disciplina y una profunda sensibilidad artística. Formado en la Escuela Nacional de Arte Teatral en México y en The American Academy of Dramatic Arts en Los Ángeles y Nueva York, Rodolfo representa a una nueva generación de actores potosinos que están dejando huella dentro y fuera del país.
Premiado por la Agrupación de Periodistas Teatrales por su interpretación en “Romeo y Julieta” y reconocido con el Charles Jehlinger Award 2023 —galardón que también han recibido figuras como Grace Kelly, Robert Redford y Danny DeVito—, Rodolfo se ha consolidado como un artista comprometido con el poder transformador del teatro.
Hoy, de la mano de Arteyalma, produce una experiencia interactiva que habla sobre la esperanza, la importancia de pedir ayuda y lo que somos capaces de hacer por quienes amamos. Una obra que nos invita a reflexionar sobre lo que nos salva cuando todo parece perdido, y nos recuerda que la vida está hecha de cosas extraordinarias.
- Rodolfo, cuéntanos un poco de ti, ¿Cómo comenzó tu camino en el teatro y qué fue lo que te hizo enamorarte de la actuación?
“Mi camino en el teatro y la actuación comenzó de la manera más inesperada. Nací en un pueblo muy pequeño, donde rara vez llegaban obras de teatro, pero esas pocas funciones que tuve la oportunidad de ver me marcaron profundamente. Desde niño, no había nada que me iluminara más que estar frente a un escenario.
Ahí nació mi enamoramiento por el teatro: primero como espectador, tratando de entender ese fenómeno mágico que ocurría entre el actor y el público, y más adelante, como artista decidido a formar parte de él. Esa curiosidad se transformó en vocación, y me llevó a prepararme en la Escuela Nacional de Arte Teatral en México, y posteriormente en Los Ángeles y Nueva York, donde mi pasión encontró su verdadero escenario.”
2. Hoy estás produciendo una obra con Arteyalma. ¿Qué representa para ti “Las cosas extraordinarias” y qué te motivó a formar parte de este proyecto?
Creo que, desafortunadamente, seguimos repitiendo patrones que han puesto obstáculos frente a la esperanza del mundo. A través de mi trabajo he intentado contribuir, desde mi trinchera, a recuperar esa esperanza —primero dentro de mí y después compartiéndola sobre el escenario.
El teatro no sucede solo gracias al actor; existe gracias a la presencia del público. Esa conexión viva, ese encuentro entre almas, es lo que me obsesiona y lo que me motiva a crear.
Esa necesidad de recuperar la fe en los temas del mundo fue lo que me llevó a adquirir los derechos de “Las cosas extraordinarias” y a buscar la posibilidad de presentarla exclusivamente en San Luis Potosí. En un principio, era un regalo para mis amigos y familiares, pero con el tiempo entendí que ellos se convertirían en mi público… y de ahí comenzó todo este viaje creativo.
Mi intención era que todo el equipo detrás de la obra fuera potosino, porque aquí hay mucho talento con el que siempre soñé trabajar. ‘Las cosas extraordinarias’ se convirtió en la oportunidad perfecta para hacerlo realidad.



3. Esta puesta en escena habla de la esperanza y la importancia de pedir ayuda. ¿Qué mensaje personal te ha dejado trabajar en una historia con un trasfondo tan humano?
Una de las cosas más hermosas de hacer teatro y de actuar es que, así como uno busca mover y conmover al público con su trabajo, termina siendo también profundamente conmovido por el material con el que convive día a día. Inevitablamente, todo lo que tocas en escena empieza a reflejarse en tu manera de ver la vida.
En el caso de ‘Las cosas extraordinarias’, interpreto a un personaje que dedica gran parte de su vida a crear una lista de todo aquello por lo que vale la pena vivir —esas pequeñas cosas que a veces pasamos por alto. Y conforme te adentras en esa historia, es imposible no empezar a ver el mundo de otra manera.
Creo que es fundamental aprender a reconocer lo extraordinario dentro de lo ordinario. Porque ahí, en lo cotidiano, es donde verdaderamente habita la esperanza.
4. El teatro potosino ha ido creciendo en los últimos años. Desde tu experiencia, ¿cómo ves la escena local y qué crees que falta para impulsar aún más a los talentos emergentes?
Creo que es muy difícil que una sola persona pueda definir el camino que debe recorrer el teatro. Sin embargo, pienso que las producciones independientes —especialmente en San Luis Potosí— necesitamos de dos tipos de apoyo fundamentales.
El primero es el que nace de nuestras propias manos: las colaboraciones, el compañerismo, la amistad y la convicción de que aquí sí existe una industria teatral en crecimiento. Hay una comunidad deseosa de crear desde San Luis, de demostrar que no es necesario que las propuestas vengan de fuera para ofrecer espectáculos de calidad al público local.
Como creadores, debemos preguntarnos constantemente de qué tiene hambre el público. Dejar de pensar en él sería, a mi parecer, un error. El teatro no se sostiene sin esa conexión viva con quienes lo presencian.
Y el segundo apoyo que necesitamos es el reconocimiento institucional y social del teatro independiente: más espacios que se abran a nuevas propuestas, que no estén reservados únicamente para grandes producciones foráneas, sino que también impulsen y difundan lo que se está gestando aquí, desde nuestra tierra.
5. Como actor y productor joven, ¿cuál ha sido el reto más grande en tu carrera y qué te ha salvado a ti cuando todo parece perdido?
Lo que a uno como creador realmente lo salva es el público. Es saber que lo que entregas sobre el escenario no es solo un mensaje de positivismo, sino un tratamiento honesto de un tema que toca la vida misma.
En el caso de ‘Las cosas extraordinarias’, fue un proyecto que me rescató en un momento muy especial, en un punto en el que no sabía hacia dónde ir. Esta obra se convirtió en un faro de luz, y fue a través de los personajes y del proceso mismo que entendí que la luz siempre llega cuando se comparte.
El teatro me ha enseñado que sin comunidad, sin comunión con los demás, es muy difícil comprender los temas sobre los que realmente debemos trabajar. Porque el arte —como la esperanza— solo cobra sentido cuando se comparte.
6. Finalmente, ¿Qué te gustaría que el público se lleve después de vivir esta experiencia interactiva y qué “cosas extraordinarias” te inspiran a seguir creando?
Me gusta mucho pensar que cada persona se lleva del teatro algo distinto, que las interpretaciones cambian según los ojos que las miran. Lo que más me encantaría es que el público salga con la posibilidad de crear su propia lista de cosas extraordinarias, y que descubran que no hace falta que algo grandioso llegue a revolucionar su vida: lo extraordinario ya está ahí, en lo cotidiano.
En mi propia vida lo reconozco en los pequeños momentos —tomar un café por la mañana, compartir con amigos, reír, respirar—.
Esas son las cosas extraordinarias que hoy me sostienen y me invitan a sonreírle a la vida.
