La nueva voz cultural en San Luis Potosí
En una ciudad donde la cultura está en constante transformación, surgen voces que no solo buscan ser escuchadas, sino generar cambio. Maya Ortega es una de ellas.
Abogada, escritora y gestora cultural, Maya representa a una nueva generación que entiende el arte como una forma de conexión, comunidad y movimiento. Su visión va más allá de crear espacios: busca abrir caminos.
Hoy, con la creación del Festival del Libro Amparo Dávila – Como la vida misma, se posiciona como una figura clave dentro de la escena cultural en San Luis Potosí, apostando por un proyecto hecho por artistas, para la comunidad.
Esta es la historia de una mujer que no esperó su lugar, decidió construirlo.
- Maya, eres abogada, escritora y gestora cultural. ¿Cómo nace en ti esta inquietud por impulsar proyectos culturales en San Luis Potosí?
Nace desde la literatura, pero también desde el deseo de vivirla como una experiencia colectiva, en diálogo con todo el talento creativo que habita en San Luis Potosí. Es una apuesta por crear espacios donde se construya comunidad, donde la literatura deje de ser un acto individual y se convierta en un punto de encuentro.
Aquí, las historias no terminan en las páginas: se expanden en conversaciones, en nuevas ideas y en conexiones que permiten que más voces —valiosas, locales, necesarias— encuentren su lugar y su visibilidad.
2. Eres la fundadora del Primer Festival del Libro Amparo Dávila – Como la vida misma. ¿Cómo surge la idea de crear este festival y qué te inspiró a hacerlo realidad?
El festival nace desde una conversación dentro de una comunidad artística, a partir de una pregunta clave: ¿cómo abrir espacios públicos para que nuevas voces —emergentes, valiosas y necesarias— puedan ser escuchadas?
Desde ahí, surge la intención de romper con la idea de la literatura como un ejercicio individual y llevarla a dialogar con otras disciplinas como el arte, la música y el cine. Un encuentro donde las historias no solo se leen, sino que se comparten, se reinterpretan y continúan creciendo a través de nuevas formas de creación.
3. Este festival tiene un enfoque muy especial: ser creado por artistas para la comunidad. ¿Qué significa para ti este concepto y qué tipo de experiencias podrán vivir quienes asistan?
Es un proyecto que nace desde una comunidad artística viva: personas que leen, crean y generan nuevas ideas y formas de pensar. No proviene de una institución, sino de un organismo en movimiento que busca resignificar la cultura y la literatura desde distintos frentes.
Aquí, cada disciplina tiene voz: el cine, la música, el arte, la escultura, la fotografía. La intención es abrir el panorama, que no todo se limite a una presentación de libro, sino que más personas puedan involucrarse a través de talleres, actividades y experiencias que convierten la cultura en algo compartido y accesible.
4. ¿Por qué decidiste que el festival llevara el nombre de Amparo Dávila y qué representa su legado para la literatura y la cultura en México?
Hablar de Amparo Dávila es adentrarse en temas profundos como la intimidad, la oscuridad y muchos de los conflictos sociales que aún hoy siguen presentes. Pero también es una forma de reivindicar y dar visibilidad a las voces femeninas que, durante gran parte de la historia de la literatura contemporánea, no fueron plenamente reconocidas.
Durante mucho tiempo, el canon literario ha estado marcado principalmente por autores masculinos, dejando de lado otras miradas igual de valiosas. Hoy, es necesario entender que la obra de Amparo Dávila —como la de muchas otras escritoras mexicanas— forma parte esencial de un colectivo cultural que merece ser leído, escuchado y resignificado.
5. Como una nueva voz emergente dentro de la escena cultural de San Luis Potosí, ¿qué retos has enfrentado al impulsar proyectos culturales independientes?
Desde la experiencia, los proyectos culturales independientes nacen del amor, del esfuerzo y de una profunda autenticidad. Sin embargo, muchas veces se enfrentan a la falta de recursos económicos, lo que implica gestionar no solo financiamiento, sino también talento, colaboraciones y distintas formas de sostenerlos.
Son proyectos colectivos, donde muchas personas participan buscando una retribución, pero también algo más: pertenecer. Y es ahí donde sucede lo más valioso. Cuando el proyecto comienza a tomar forma, se vuelve evidente que hay una comunidad de artistas y creativos dispuestos a sumarse, a construir algo con propósito, con sentido y con corazón.
De ahí nace la verdadera necesidad de crear estos espacios: generar comunidad, abrir oportunidades y darle vida a proyectos que existen porque hay quienes creen en ellos.
6. ¿Qué te gustaría que las personas se lleven después de vivir el Festival del Libro Amparo Dávila – Como la vida misma?
Que la literatura se resignifique: que deje de entenderse únicamente como un acto individual y se viva como un organismo colectivo. Que las presentaciones de libros no sean solo espacios para escuchar, sino puntos de encuentro donde el público participe, dialogue y construya nuevas ideas.
La intención es que más personas encuentren en estos espacios una comunidad que inspire a seguir escribiendo, creando y expresándose. Porque no se trata solo de ser artista, sino de abrirse a otras formas de pensamiento que nos permitan reinterpretar y dar sentido a la vida cotidiana.


