FERNANDA PERALES

Hay historias que nos recuerdan que detrás de cada marca existe una persona, una visión y muchas decisiones que hacen posible llegar más lejos.

En nuestra edición de agosto, tenemos el gusto de presentar a Fernanda Perales, emprendedora potosina y fundadora de Pikiki, una marca de calzado de piel que ha logrado llevar el talento y la identidad de San Luis Potosí a escenarios nacionales e internacionales.

Hoy queremos compartir esa historia contigo y conocer a la mujer detrás de Pikiki, sus aprendizajes y la visión que la ha llevado a construir una marca que sigue dejando huella.

  1. Pikiki es hoy una marca reconocida dentro y fuera de México. ¿Cómo nació la idea de crearla y qué te motivó a dar ese primer paso como emprendedora?

Pikiki nació de una manera completamente inesperada: como un proyecto universitario hace ya varios años. En aquel momento era simplemente una idea que, después de terminar la universidad, quedó guardada en un cajón.

Tiempo después decidí retomarla y darle una oportunidad. Jamás imaginé hasta dónde podía llegar. Ver todo lo que Pikiki ha logrado hoy y recordar que alguna vez comenzó como un proyecto universitario es algo que, sin duda, me ha cambiado la vida.

A veces no sabemos el potencial que tiene una idea hasta que nos atrevemos a sacarla del cajón y convertirla en realidad.

2. Todo emprendimiento tiene momentos decisivos. ¿Cuál ha sido el mayor reto que has enfrentado en el camino y qué aprendiste de esa experiencia?

Creo que uno de los mayores retos fue simplemente dar el primer paso: iniciar la marca y encontrar a las personas que estuvieran detrás de esa puerta dispuestas a creer en mí y ayudarme a fabricar mis productos.

Con el tiempo también aprendí algo muy importante: hay que saber soltar. Entender hacia dónde debe ir la marca y no aferrarte a una idea que quizá ya no corresponde con lo que el mercado necesita.

El emprendimiento te lleva por caminos y situaciones que muchas veces no puedes anticipar. El mercado te pone frente a nuevos escenarios y, ante ellos, tienes que aprender a observar, adaptarte y tomar decisiones. Para mí, crecer también ha significado entender cuándo insistir y cuándo cambiar de rumbo.

3. Como una marca orgullosamente potosina, ¿qué ha signifi cado para ti llevar el nombre de San Luis Potosí a mercados nacionales e internacionales?

Para mí ha sido un orgullo enorme llevar este proyecto más allá de nuestras fronteras. Ver a Pikiki llegar no solo a distintos puntos de México, sino también a mercados internacionales, ha sido una experiencia que me llena de satisfacción.

También ha sido muy especial tener la oportunidad de participar en eventos de gran reconocimiento dentro de la industria de la moda y, sobre todo, saber que nuestro trabajo puede inspirar a otras personas a creer en sus propias ideas y atreverse a convertirlas en realidad.

Representar a San Luis Potosí a través de mi proyecto y demostrar que el talento que nace aquí puede llegar muy lejos es, sin duda, uno de los mayores orgullos de este camino.

4. ¿Cuál consideras que ha sido la clave para construir una marca con identidad propia y mantenerse vigente en una industria tan competitiva?

Creo que para llevar una marca hasta el lugar en el que hoy está se necesita, sobre todo, pasión y constancia. Entrar y permanecer en mercados competitivos no es sencillo, y lograr la aceptación de San Luis Potosí ha sido, sin duda, uno de los grandes retos y también de los mayores logros para mí.

Algo que me ha caracterizado a lo largo de mi trayectoria es la pasión que pongo en mi proyecto y en todo lo que hago. Cada pieza que creamos está hecha con mucho amor, porque detrás de cada zapato, cada bolsa o cada cartera existe una historia.

Me gusta pensar que, cuando alguien elige una pieza de Pikiki, no solamente está adquiriendo un producto, sino llevando consigo parte de esa historia, del trabajo y de la pasión que hay detrás de la marca. Y saber que alguien, en algún lugar, puede sentirse especial al lucir una de nuestras piezas es una de las cosas que más me motiva a seguir.

5. Mirando hacia el futuro, ¿qué sigue para Pikiki y qué mensaje te gustaría compartir con quienes sueñan con convertir una idea en una empresa exitosa?

Para Pikiki vienen muchos cambios. Actualmente estamos atravesando una etapa de transición en la que, precisamente, estamos poniendo en práctica algo que he aprendido durante este camino: aceptar y abrazar los cambios es fundamental para crecer.

Estamos incorporando nuevas líneas de producto y evolucionando nuestra propuesta sin perder la esencia que nos ha acompañado desde el inicio. Al contrario, buscamos reforzarla, llevarla a nuevos públicos y llegar a mercados mucho más grandes.

Uno de mis grandes sueños es que Pikiki pueda encontrarse no solamente en línea o en San Luis Potosí, sino también en diferentes estados de la República y, por supuesto, en otros países. Quiero que nuestra marca siga creciendo y que cada vez más personas puedan conocer y llevar una parte de nuestra historia.

Y si pudiera darle un consejo a quienes están emprendiendo, sería que no se desesperen. Las cosas no llegan fácilmente. Hay retos, momentos de incertidumbre y muchísimo aprendizaje, pero también hay algo maravilloso: mientras tu proyecto crece, tú también creces como persona.

Emprender te transforma, te permite inspirar a otros y, con el tiempo, te da la oportunidad de dejar una huella. Y creo que esa es una de las partes más bonitas de construir algo propio.