85 ANIVERSARIO: CINETECA ALAMEDA

En el corazón de San Luis Potosí se levanta un recinto que ha sido testigo de generaciones, historias y transformaciones culturales: la Cineteca Alameda. Inaugurada el 27 de febrero de 1941 como Cine Teatro Alameda, este emblemático espacio abrió sus puertas con la proyección de Siete pecadores, protagonizada por Marlene Dietrich y John Wayne, marcando el inicio de una historia profundamente ligada a la vida cultural potosina.

Diseñada por el arquitecto Carlos Crombé y financiada por el empresario Alfredo Lasso de la Vega, su arquitectura de estilo colonial californiano —con interiores que evocan una plaza mexicana— la convirtió en uno de los cines-teatros más majestuosos de su época. Hoy es considerada uno de los últimos grandes recintos cinematográficos de los años cuarenta que siguen en funcionamiento en México.

Su transformación no solo fue estructural, sino también conceptual. En el año 2000 se decretó su conversión a cineteca estatal y, tras un proceso de modernización, el 6 de junio de 2009 renació oficialmente como Cineteca Alameda, consolidándose como un espacio dedicado al cine nacional, internacional y de arte, con propuestas alternativas como la Sala Lupe Vélez.

A 85 años de su inauguración, la Cineteca no es solo un lugar para ver películas: es un punto de encuentro donde convergen conciertos sinfónicos, teatro, danza, exposiciones, programas sociales y nuevas alianzas que la proyectan hacia el futuro. Más que un edificio histórico, es un símbolo vivo de identidad cultural que continúa reinventándose para las nuevas generaciones, demostrando que la tradición y la innovación pueden convivir bajo el mismo techo.

  1. La Cineteca Alameda cumple 85 años ¿Cómo ha logrado evolucionar a lo largo del tiempo sin perder su esencia histórica?

El edificio cumple 85 años desde aquel 27 de febrero de 1941 en que abrió sus puertas por primera vez. A lo largo del tiempo, la Cineteca Alameda se ha ganado un cariño muy especial entre los potosinos: es la antesala del Centro Histórico y el corazón de generaciones de cinéfilos en San Luis Potosí.

Hubo un momento en que este recinto quedó en el olvido. Con la llegada de las grandes cadenas de cine —como ocurrió en muchas ciudades del país— las majestuosas salas tradicionales comenzaron a quedar de lado. Esta imponente sala con capacidad para 1,300 personas cerró sus puertas y por un tiempo permaneció en silencio. Sin embargo, en 2009 renació como Cineteca, marcando el regreso de los jóvenes y de nuevas audiencias que redescubrieron el valor cultural y arquitectónico del espacio.

Afortunadamente, gran parte de su mobiliario original se ha conservado: los candelabros, los cuadros, el escudo de armas y muchos de los muebles que hoy siguen siendo testigos vivos de su historia datan de 1941. El proceso de adecuación ha sido respetuoso con su esencia, buscando modernizar sin alterar su identidad.

A partir de 2021, con una nueva administración, se tomó la decisión no solo de preservar el recinto, sino de impulsarlo hacia una nueva etapa. Se incorporaron espacios que amplían la experiencia cultural, como el acervo fílmico, que cuenta con seis pantallas de consulta donde es posible explorar más de 20 años de cine potosino. También nació la Galería 1941, llamada así en honor a su año de fundación, un espacio expositivo que complementa la experiencia de asistir al cine con muestras artísticas que dialogan con la pantalla.

Lo más valioso es que estos espacios no tienen costo. Más que buscar un fin lucrativo, la Cineteca apuesta por expandir la cultura cinematográfica y hacerla accesible para todos. Así es como este recinto histórico ha logrado mantenerse vigente: honrando su pasado, conservando sus elementos originales y, al mismo tiempo, reinventándose para que hoy podamos disfrutarlo de una manera completamente nueva.

2. Existe la idea de que la Cineteca es solo “cine antiguo” o incluso un espacio lejano para nuevas generaciones. ¿Qué le diría a quienes aún no conocen la nueva Cineteca Alameda?

No culpo a las nuevas generaciones por percibir este recinto como un espacio antiguo. Durante muchos años, quienes pasaban por fuera veían las cortinas cerradas y las luces apagadas. Esa imagen, inevitablemente, construyó la idea de un lugar detenido en el tiempo.

Pero hoy la realidad es completamente distinta.

La Cineteca abre de lunes a domingo y se ha consolidado como un espacio activo, dinámico y vigente. Gracias a convenios con grandes estudios como Netflix, Disney, Warner y Paramount, la cartelera se ha fortalecido con contenidos actuales y de alta calidad, demostrando que tradición y modernidad pueden convivir en una misma sala.

Además, la experiencia técnica ha dado un salto importante. El recinto ahora cuenta con audio de concierto para las proyecciones, ofreciendo una fidelidad sonora que transforma por completo la manera de vivir una película. Quienes asistieron a funciones como Frankenstein no solo la vieron: la sintieron. Era evidente la sorpresa del público al descubrir la potencia y nitidez del sonido dentro de esta sala histórica.

Hoy la invitación es clara: darse la oportunidad de volver. Descubrir que la Cineteca no solo conserva su esencia arquitectónica, sino que ha sumado nuevas salas, una galería, un acervo fílmico y espacios culturales que enriquecen la experiencia más allá de la pantalla.

La Cineteca Alameda no es un lugar del pasado. Es un espacio que honra su historia mientras se reinventa para las nuevas generaciones.

3. El acervo cinematográfico es uno de sus grandes tesoros. ¿Qué valor tiene este patrimonio y cómo se trabaja para conservarlo y acercarlo al público?

Hasta 2024, el nombre de “Cineteca” era más una intención que una realidad. Aunque el recinto ya funcionaba como espacio de exhibición, no existía un lugar donde el público pudiera consultar, descubrir y resguardar el cine hecho en San Luis Potosí.

Hoy eso ha cambiado.

Ahora sí podemos hablar de una verdadera Cineteca. El recinto alberga un acervo que resguarda más de 20 años de producción audiovisual potosina, convirtiéndose en una de las joyas más valiosas de este espacio cultural. En sus pantallas de consulta es posible explorar cortometrajes, largometrajes, documentales, videoclips y distintos proyectos que forman parte de la memoria fílmica del estado.

Este archivo no solo conserva obras: conserva identidad. Gracias a este material podemos ver cómo era el San Luis de hace dos décadas y, dentro de otros veinte años, las nuevas generaciones podrán observar cómo era la ciudad que hoy habitamos. Es una cápsula del tiempo construida por el talento y la mirada de los propios potosinos.

Para la Cineteca es fundamental que los cineastas actuales y las generaciones que están por venir sepan que aquí tienen un hogar para su obra. El resguardo del material no tiene costo, porque el objetivo no es lucrar, sino proteger y fortalecer la memoria audiovisual del estado.

Si tienes interés en hacer cine, si ya produces contenido o sueñas con hacerlo algún día, la invitación está abierta: acércate al acervo potosino. Este espacio también es tuyo.

4. En los últimos años se han sumado espacios como la nueva cafetería y la galería. ¿Cómo estos lugares transforman la experiencia del visitante más allá de una función de cine?

El tema de los espacios dentro de la Cineteca Alameda es fundamental, porque aquí la experiencia comienza mucho antes de que inicie la película.

Al entrar a la sala principal, uno entiende que no es un cine convencional. El diseño interior evoca un pequeño pueblo mexicano, creando la sensación de estar viendo una película al aire libre, bajo una plaza colonial. Es un concepto arquitectónico único que transporta al espectador a otra época y lo desconecta por completo del exterior. No solo vienes a ver cine: vienes a vivirlo.

Bajo esa misma filosofía, cualquier ampliación o nuevo espacio debía respetar esa esencia original. Por eso, al habilitar la cafetería se cuidó que mantuviera el mismo “mood” cinematográfico, permitiendo que la experiencia continúe incluso antes o después de la función. Lo mismo ocurre con la galería y el acervo.

Cada intervención fue pensada para no alterar la estructura histórica del recinto. En la Galería 1941, por ejemplo, las exposiciones se montan sobre cubos de acrílico que no tocan los muros originales. En el área del acervo, las pantallas son móviles, evitando modificaciones permanentes en la arquitectura.

La idea siempre ha sido clara: modernizar sin invadir, crecer sin transformar la esencia. Que quienes visiten la Cineteca puedan disfrutar el mismo espíritu que nació en 1941, pero adaptado a las necesidades culturales de hoy.

Así, la Cineteca Alameda logra algo poco común: preservar su historia intacta mientras ofrece una experiencia contemporánea, inmersiva y viva.

5. La Cineteca también impulsa programas sociales y conciertos sinfónicos con causa. ¿Qué impacto cultural y social han tenido estos proyectos en la comunidad?

Cuando pensamos en la Cineteca Alameda, inevitablemente imaginamos el recinto histórico que hoy celebramos. Sin embargo, la Cineteca es mucho más que su edificio emblemático: es una institución cultural del Gobierno del Estado con una visión que va más allá de sus muros.

Esta administración ha entendido a la Cineteca no solo como un espacio físico, sino como una institución viva que debe salir, expandirse y acercarse a la gente. Bajo esa visión nació el compromiso de llevar el cine y la cultura a los 59 municipios de San Luis Potosí, para que no sea un privilegio exclusivo de la capital.

Uno de los proyectos más representativos es “Cineteca en tu Municipio”, una iniciativa que recupera la esencia del antiguo cine de carpa y lo transforma en una experiencia itinerante. Con una pantalla móvil de gran formato, el equipo lleva funciones gratuitas a comunidades donde muchas personas —especialmente niñas y niños— no han tenido la oportunidad de asistir a una sala de cine. Se han realizado funciones en plazas principales con más de 200 asistentes, convirtiendo estos encuentros en verdaderas celebraciones culturales.

Además, la Cineteca ha impulsado conciertos sinfónicos con causa, presentaciones navideñas para la recolección de juguetes y diversos eventos que fortalecen el sentido de comunidad. No se trata solo de proyectar películas, sino de generar experiencias que conecten, sensibilicen y construyan tejido social.

Así, la Cineteca Alameda reafirma que su misión no termina en la pantalla: comienza en ella, pero se expande hacia todo el estado.

6. Finalmente, la alianza con Netflix marca un paso importante hacia la modernidad. ¿Qué significa esta colaboración y qué nos dice sobre el futuro de la Cineteca Alameda?

Trabajar con grandes distribuidoras representa hoy uno de los mayores logros para la Cineteca Alameda, porque nos permite ampliar y fortalecer la cartelera de manera significativa. Esta colaboración ha sido clave para posicionar al recinto como un espacio competitivo, actual y conectado con la industria cinematográfica global.

La alianza con Netflix, por ejemplo, ha sido especialmente valiosa. Actualmente, la Cineteca forma parte del circuito de estrenos limitados en sala, lo que significa que proyecta de manera exclusiva películas que no llegan a complejos comerciales tradicionales. Son producciones que muchas veces solo podrían verse en plataformas digitales, pero aquí se disfrutan en pantalla grande, con calidad de audio y una experiencia cinematográfica completa.

Esto no solo diversifica la oferta cultural, sino que también acerca a nuevas generaciones. Los intereses del público joven —sus historias, sus directores, sus tendencias— hoy también encuentran un espacio dentro de la Cineteca Alameda.

Más que competir con las salas comerciales, la Cineteca ha logrado convertirse en un punto de encuentro: un lugar donde el cine contemporáneo, el cine de autor y los grandes estrenos alternativos conviven en un recinto histórico que sigue evolucionando.

Así, tradición y actualidad dialogan en la misma pantalla, atrayendo a un público cada vez más diverso y renovado.